Abraza mi cuello cariño,
que tus besos me desfilan en miel,
una mar me ciega en su cielo,
cuando se esconden
las pocas gotas del atardecer.
Lo siento, decaigo al verlo,
es un dolor que se esconde en mi cuerpo,
me desprende al alba,
y en su ausencia respiro,
con un desfile continuo
que me sacude el alma,
silencio, y luego suspiro,
lo siento dentro, va y viene,
me aferro a tus labios,
quiero gritar.
Se acaba el baile,
radiante como el olvido,
a mi corazón tu cuerpo llegó,
lo sé, lo sé,
y quiero suspirar,
pero mis recuerdos
aún enfrían el llanto.
08 enero 2009
27 noviembre 2008
y aún..
y aún duermo desnudo en su sonrisa,
añorando los cielos para amar,
guiarme entre caricias y sentir
los besos navegar.
y veo sus lúceros caminar,
mientras el vómito se disipa entre mis poros,
acorralado en la nostalgia,
moribundo entre las penumbras de la mar.
y entre el relato de mis noches
sus temores buscan de mi piel,
aferrando entre las piernas
un llanto que se desprende en el olvido.
añorando los cielos para amar,
guiarme entre caricias y sentir
los besos navegar.
y veo sus lúceros caminar,
mientras el vómito se disipa entre mis poros,
acorralado en la nostalgia,
moribundo entre las penumbras de la mar.
y entre el relato de mis noches
sus temores buscan de mi piel,
aferrando entre las piernas
un llanto que se desprende en el olvido.
09 noviembre 2008
Perdido y olvidado
Desprenda del torso muchacho,
que el día se acaba,
y cuando su sonrisa se vaya
un mar lo ahogará.
Es el miedo mi cielo,
pero no espante el recuerdo,
que al sentir dos luceros llorar
un frío sacudirá intenso.
Al caer la noche,
los sueños seducirán su alma,
al sentir sus palabras
recorrer el cuerpo,
y donde estarán los besos,
que sin prisa ni causa,
se esfumaron con el viento
perdido y olvidado.
que el día se acaba,
y cuando su sonrisa se vaya
un mar lo ahogará.
Es el miedo mi cielo,
pero no espante el recuerdo,
que al sentir dos luceros llorar
un frío sacudirá intenso.
Al caer la noche,
los sueños seducirán su alma,
al sentir sus palabras
recorrer el cuerpo,
y donde estarán los besos,
que sin prisa ni causa,
se esfumaron con el viento
perdido y olvidado.
08 noviembre 2008
...y entre el cielo guiado de estrellas, alzaba sus tacones al salto, minifalda de leopardo y el escote que brillaba entre faroles. Oh y el llanto, suave boca de suspiros, que al rojo vivo se perdían en el cuerpo. Al brazo las lágrimas, y entre las piernas su canto tocando cielo, tan pequeña e inocente mi doncella.
Abriendo entre susurros dos montañas, tan suaves y delicadas, se oía su corazón llorar, cubriendo entre las lágrimas un río que mojaba el desnudo, que plasmado se encontraba ante la brisa incauta del verano 99`.
No grite, pequeña.
Abriendo entre susurros dos montañas, tan suaves y delicadas, se oía su corazón llorar, cubriendo entre las lágrimas un río que mojaba el desnudo, que plasmado se encontraba ante la brisa incauta del verano 99`.
No grite, pequeña.
28 septiembre 2008
muchacha
Extienda su brazo muchacha,
que su voz engaña en la poesía,
y entre tantas voces su corazón despierta,
hundido entre las curvas soñadoras,
lágrimas y suspiros,
es el miedo muchacha,
pero cuando su alma entienda
todo aquello se irá..
..pero no llore mi niña,
que entre los rieles su amor espera,
acongojada al verla
solitaria y perdida,
vaya donde ella, y bese sus labios
hasta sentirla dentro,
sumergiendo su cuerpo en lo más
bello del amor,
y cuando sus miedos despierten,
abrácela fuerte
y nunca olvide
que ella por usted vive.
que su voz engaña en la poesía,
y entre tantas voces su corazón despierta,
hundido entre las curvas soñadoras,
lágrimas y suspiros,
es el miedo muchacha,
pero cuando su alma entienda
todo aquello se irá..
..pero no llore mi niña,
que entre los rieles su amor espera,
acongojada al verla
solitaria y perdida,
vaya donde ella, y bese sus labios
hasta sentirla dentro,
sumergiendo su cuerpo en lo más
bello del amor,
y cuando sus miedos despierten,
abrácela fuerte
y nunca olvide
que ella por usted vive.
13 septiembre 2008
Te amo
...y si mi voz no llegara a tus labios,
y si tus besos no abrazaran de mi,
rompería los cielos por buscarte..
y si tus miedos no tocaran mi cuerpo,
sumergiendo entre mis brazos tus temores,
mataría entre razones para llorar por tu ausencia,
pero cuando tu sonrisa me despierta,
juro que vuelo, y sueño entre lo adverso
por llegar a tus manos..
..es que te amo demaciado.
y si tus besos no abrazaran de mi,
rompería los cielos por buscarte..
y si tus miedos no tocaran mi cuerpo,
sumergiendo entre mis brazos tus temores,
mataría entre razones para llorar por tu ausencia,
pero cuando tu sonrisa me despierta,
juro que vuelo, y sueño entre lo adverso
por llegar a tus manos..
..es que te amo demaciado.
31 agosto 2008
...
Fineza entre mil destelloz,
madre, quisiera volar por ti,
sentir entre los senos y abrazar de los besos frágiles sin temor,
cubrir mi paso de inocencia entre una libertad que me desecha,
y cuando pienso en ti mamá,
la luz se lamenta al verme ir,
derrochando entre las lágrimas tus cariños,
oh mamá,
me destierras en lo dicho y echo,
al pronunciar mi cuerpo en el amor,
y si finjo entre tus dedos
mi latir se volverá inerte,
abrázame fuerte,
que tengo miedo mamá.
madre, quisiera volar por ti,
sentir entre los senos y abrazar de los besos frágiles sin temor,
cubrir mi paso de inocencia entre una libertad que me desecha,
y cuando pienso en ti mamá,
la luz se lamenta al verme ir,
derrochando entre las lágrimas tus cariños,
oh mamá,
me destierras en lo dicho y echo,
al pronunciar mi cuerpo en el amor,
y si finjo entre tus dedos
mi latir se volverá inerte,
abrázame fuerte,
que tengo miedo mamá.
24 julio 2008
...
Eran las 11:30 pm., tenía frío, y una lluvia mojaba mi cara, una lluvia de olvido. Horas antes me encontraba caminando acompañado junto a mi novia por las calles serenenses, ausentes de vida, ausentes de verdad, entre palabras lejanas, ella bofeteo mi rostro, no entendi muy bien, pero cuando se iva, las lágrimas confundidas danzaban junto a la lluvia. Entre pasos perdidos, tal véz drogado en desconsuelo, no encontraba las respuestas del desamor, que tonto soy.
Los faroles iluminaban mi destino, entre tanta estructura colonial deseaba impaciente que pasará un caballero y me desterrará con su espada. Entre el viento que corría intenso, una ciudad yacía entre el silencio, las cosas que imaginaba junto a ella, creía que era mi verdadero amor y que sus besos me prometían un por siempre...pero se fue, sin saber por que, y ahora me encuentro en desamparo frente a la vida.
Entre las escaleras que daban con la iglesia, encontre a un hombre cubierto en sangre, aún vivía, estaba mojado en cuerpo entero, se me partió el corazón. Cojí sus manos y lo alzé de pie, acosté mis fuerzas en mi hombro y comencé a caminar aún perdido, él se hayaba en el silencio, no lo quise molestar.
Nos dirigimos a mi casa, nos encontrabamos cerca, no lo quise molestar con las preguntas frecuentes, ya que desde que lo ví, extrañamente una confianza se desplegó a mi alma. Aún confundido por lo de mi novia, continué en el trayecto, poco a poco terminaba la tormenta, tan rápida como llegó, se fue.
Llegamos a mi casa, abrí la puerta con sierta molestia, él comenzaba a volver a la vida, me miró a los ojos y sonrió, sería dificil describir lo que sentí en ese momento, pero una vida pasó sobre mis ojos. Lo llevé a mi pieza, lo senté en la cama, y me mantuve al lado por algunos minutos, me preguntó por que hacía todo esto, y aún ni yo mismo comprendía el por que.
Cuando limpié su cara, pude darme cuenta que poseía unos ojos tiernos, que me enseguecían el corazón, una sonrisa frágil que me reestablecía el alma, y de unas manos tan acogedoras que al tomarlas, inventaba cualquier excusa para volverlas a tocar.
Pasaron los minutos, se animaba entre la vida, sonreía cuando lo miraba, me hizó olvidar de mis problemas, comenzé a darme cuenta que me enamoraba poco a poco de aquel hombre, que sin prisa entró a mi vida y que de un segundo a otro comenzaba a ganar lentamente un espacio en mi corazón, estaba confundido, nunca había sentido algo así, nisiquiera con mi novia, una mujer perfecta para cualquier hombre.
Respiraba entre un sueño que se notaba en sus ojos bellos, creo que ya tenía fuerzas, al menos eso demostraba, recostó su cuerpo sobre la cama, le dije que yo dormiría abajo en el living, un silencio de segundos, y alzó su voz, si quieres te puedes acostar aquí, yo no tendría ningún problema, las palabras revotaron en mi mente, y un ausente " ok " se escuchó en la pieza.
Entre la brisa inquieta que transcurría la pieza, dos cuerpos pozados en la cama, cubrían su fervor. Pasaron las horas, no podía dormir, miré hacia su rostro, y pude darme cuenta que él lo estaba haciendo desde antes, lo único que pasó por mi mente, fue hacercarme hacia sus labios, lo tomé de la nuca, y me monté en él, él agarrado de mi cintura, respondía de mis besos, una dulzura encantadora se brindaba del lugar, entre pieles el amor se dignaba a volver a mi vida, movimientos que contraían en pasión, eran envueltos de la bondad de su mirada, que desde el momento en que comenzamos el acto, no se despegó de la mia.
Los faroles iluminaban mi destino, entre tanta estructura colonial deseaba impaciente que pasará un caballero y me desterrará con su espada. Entre el viento que corría intenso, una ciudad yacía entre el silencio, las cosas que imaginaba junto a ella, creía que era mi verdadero amor y que sus besos me prometían un por siempre...pero se fue, sin saber por que, y ahora me encuentro en desamparo frente a la vida.
Entre las escaleras que daban con la iglesia, encontre a un hombre cubierto en sangre, aún vivía, estaba mojado en cuerpo entero, se me partió el corazón. Cojí sus manos y lo alzé de pie, acosté mis fuerzas en mi hombro y comencé a caminar aún perdido, él se hayaba en el silencio, no lo quise molestar.
Nos dirigimos a mi casa, nos encontrabamos cerca, no lo quise molestar con las preguntas frecuentes, ya que desde que lo ví, extrañamente una confianza se desplegó a mi alma. Aún confundido por lo de mi novia, continué en el trayecto, poco a poco terminaba la tormenta, tan rápida como llegó, se fue.
Llegamos a mi casa, abrí la puerta con sierta molestia, él comenzaba a volver a la vida, me miró a los ojos y sonrió, sería dificil describir lo que sentí en ese momento, pero una vida pasó sobre mis ojos. Lo llevé a mi pieza, lo senté en la cama, y me mantuve al lado por algunos minutos, me preguntó por que hacía todo esto, y aún ni yo mismo comprendía el por que.
Cuando limpié su cara, pude darme cuenta que poseía unos ojos tiernos, que me enseguecían el corazón, una sonrisa frágil que me reestablecía el alma, y de unas manos tan acogedoras que al tomarlas, inventaba cualquier excusa para volverlas a tocar.
Pasaron los minutos, se animaba entre la vida, sonreía cuando lo miraba, me hizó olvidar de mis problemas, comenzé a darme cuenta que me enamoraba poco a poco de aquel hombre, que sin prisa entró a mi vida y que de un segundo a otro comenzaba a ganar lentamente un espacio en mi corazón, estaba confundido, nunca había sentido algo así, nisiquiera con mi novia, una mujer perfecta para cualquier hombre.
Respiraba entre un sueño que se notaba en sus ojos bellos, creo que ya tenía fuerzas, al menos eso demostraba, recostó su cuerpo sobre la cama, le dije que yo dormiría abajo en el living, un silencio de segundos, y alzó su voz, si quieres te puedes acostar aquí, yo no tendría ningún problema, las palabras revotaron en mi mente, y un ausente " ok " se escuchó en la pieza.
Entre la brisa inquieta que transcurría la pieza, dos cuerpos pozados en la cama, cubrían su fervor. Pasaron las horas, no podía dormir, miré hacia su rostro, y pude darme cuenta que él lo estaba haciendo desde antes, lo único que pasó por mi mente, fue hacercarme hacia sus labios, lo tomé de la nuca, y me monté en él, él agarrado de mi cintura, respondía de mis besos, una dulzura encantadora se brindaba del lugar, entre pieles el amor se dignaba a volver a mi vida, movimientos que contraían en pasión, eran envueltos de la bondad de su mirada, que desde el momento en que comenzamos el acto, no se despegó de la mia.
24 junio 2008
Cuando una mujer ama a una mujer.
Palabras en delirio,
proeza entre sus besos.
Leonore...
cuando se cubre del ayer
su cuerpo en lejanía,
mis recuerdos beben ausentes
del latir de su figura,
abrazada del silencio
en sus dulces senos puros,
sumergía entre su vientre
la caricia de mi voz, oh Leonore,
danzando entre las pieles,
cegada entre sus labios,
acariciaba aquel regazo
que en un mar me convertía.
Leonore, vuelva,
que mis sueños lloran en la espera,
mientras mi cuerpo se hunde entre la angustia,
mi alma desvanece sin su corazón, oh Leonore...
Alice..
proeza entre sus besos.
Leonore...
cuando se cubre del ayer
su cuerpo en lejanía,
mis recuerdos beben ausentes
del latir de su figura,
abrazada del silencio
en sus dulces senos puros,
sumergía entre su vientre
la caricia de mi voz, oh Leonore,
danzando entre las pieles,
cegada entre sus labios,
acariciaba aquel regazo
que en un mar me convertía.
Leonore, vuelva,
que mis sueños lloran en la espera,
mientras mi cuerpo se hunde entre la angustia,
mi alma desvanece sin su corazón, oh Leonore...
Alice..
19 junio 2008
tus ropan caen...
Sediento en lo prohibido,
cruzando su alma del despojo,
acariciando inerte
el rompimiento de cristales,
aferró sus puños y...
Luz de medianoche,
fingé solitaria junto a mí,
abrazando entre temores
un suspiro que engaña.
Quizás la voz agonizó mis pasos,
cuando su piel aferró en mi sed,
entre el lamento que cautiva
sumergí mi cuerpo,
cegandome en su voz vertiginosa.
Ahogado entre lo incierto,
mi sentir desnudó en la voz,
atravesó caminos fríos
que caducaban en dolor,
añorado en su regreso
inmutado en ambición.
Entre la danza de su vientre
un mar precipitaba junto a mí,
abrazado en la caricia indiferente
el rito culminó.
Levantó entre la noche,
el acero moribundo,
decapitó entre el silencio
mi destino,
aún viviendo lo ví marchar,
cuando aún el frío no me acababa.
cruzando su alma del despojo,
acariciando inerte
el rompimiento de cristales,
aferró sus puños y...
Luz de medianoche,
fingé solitaria junto a mí,
abrazando entre temores
un suspiro que engaña.
Quizás la voz agonizó mis pasos,
cuando su piel aferró en mi sed,
entre el lamento que cautiva
sumergí mi cuerpo,
cegandome en su voz vertiginosa.
Ahogado entre lo incierto,
mi sentir desnudó en la voz,
atravesó caminos fríos
que caducaban en dolor,
añorado en su regreso
inmutado en ambición.
Entre la danza de su vientre
un mar precipitaba junto a mí,
abrazado en la caricia indiferente
el rito culminó.
Levantó entre la noche,
el acero moribundo,
decapitó entre el silencio
mi destino,
aún viviendo lo ví marchar,
cuando aún el frío no me acababa.
10 junio 2008
Tristeza

Querida, calme su tristeza, quizás deba renacer entre la hierba nueva, pero no llore del lamento, ni cuando opaque el tiempo, pero cuidado mi niña, que la cobardía muerde, entre la mente y tus manos, recorriendo aveces un mar desesperado, y cuando no escuche su cuerpo llorar, significará que se marcha lejos, dejando su sentir perplejo, plasmando al recordar su sonrisa dulce e inerte.
Un llorar disperso gobernará su cuerpo, al sucumbir el mañana, el frágil recuerdo crecerá, y mientras la calma demore en llegar, su sonrisa perdurará en el sentir de aquellos, lejana en el tiempo inquieto y solitario.
Querida sus lágrimas se sacuden frías, alzadas a un río constelado en la mar, entre la espuma hambrienta su corazón escapa perdido, acorazado entre la umbra profunda, y de tiempo al reto su respirar culmina.
07 junio 2008
y pasa el tiempo...
Sin mi cielo no podré sentir,
entre la brisa que corre fría,
mi alma te espera,
y quizás en esta lluvia lejana,
tus besos nunca lleguen,
y en el tormento despampanante
moriré.
Cuando tu voz me ausenta
en la mañana,
mi corazón renace incierto,
y al sentir tu aire fresco
cruzar mi cuerpo,
mi ser se paraliza.
Cuando la voz marchita,
decaigo en la tristeza,
poco a poco te vas,
desapareces...
niño te estoy perdiendo...
Quiero sentir tu miel,
y abrazar tus labios en la brisa profunda,
llorar despacio, y calmar al verte,
como el sueño que recorre mis noches
desde que te vi.
entre la brisa que corre fría,
mi alma te espera,
y quizás en esta lluvia lejana,
tus besos nunca lleguen,
y en el tormento despampanante
moriré.
Cuando tu voz me ausenta
en la mañana,
mi corazón renace incierto,
y al sentir tu aire fresco
cruzar mi cuerpo,
mi ser se paraliza.
Cuando la voz marchita,
decaigo en la tristeza,
poco a poco te vas,
desapareces...
niño te estoy perdiendo...
Quiero sentir tu miel,
y abrazar tus labios en la brisa profunda,
llorar despacio, y calmar al verte,
como el sueño que recorre mis noches
desde que te vi.
24 mayo 2008
Te quiero
Niño de mis sueños,
que calma el tiempo en mi vivir,
escribo tras tu ausencia,
cuando la melancolia
aplasta en tristeza sobre mi,
tiempo rendido en un silencio,
que de lejos percibe tu venir,
y quizás no sientas lo que entrego,
pero el dolor me desespera
al verte ir,
y cuando contemplo tu risa ingenua,
el amor aniquila soberano,
tras los gestos del pobre cuerpo
que desvanece incauto.
que calma el tiempo en mi vivir,
escribo tras tu ausencia,
cuando la melancolia
aplasta en tristeza sobre mi,
tiempo rendido en un silencio,
que de lejos percibe tu venir,
y quizás no sientas lo que entrego,
pero el dolor me desespera
al verte ir,
y cuando contemplo tu risa ingenua,
el amor aniquila soberano,
tras los gestos del pobre cuerpo
que desvanece incauto.
Zombie
Decaía en la noche, aplastado en temor, sombrío y cautivo, desgarrado en un suelo profundo. Voces en martirio, almas en vela penetrando su piel, recogieron entre la sepa su cuerpo enfermo, tortuoso de condena, aniquilado en un silencio congelado por el miedo. De torso desnudo, un manto húmedo en sangre cubría sus pies, acabado, con olor en penumbra que a ratos degustaba de la muerte. Sumergido en lo perdido, poco a poco abrió sus ojos, con una sinfonía despanpanante se alzó de pie...
...remarcado en cuerpo entero, apretó sus puños y comenzó a caminar, gritaba desahuciado, como si el alma se ensuciará en sangre, pobre cuerpo, que en oscuro recorría las tumbas de aquel lugar. Los gritos amenazaban la calma, aún el dolor se enjendraba en su mirada, y tras los versos putrefractos, se encaminaba a la ciudad...Se movía entre el lamento, senil, como el martirio que acompañaba su marcha, abría paso entre la tormenta que a ratos acechaba.
Alcanzó en desprecio un alma inocente, acercó sus manos al cuerpo, apretó firme, ahogando sus miedos en sangre, decaía poco a poco, no hubo llanto, solo un fugaz grito que pronto acabó.
...y así fue, marchando al compás de su deseo cegado en rabia, gritaba desconsolado, solitario, aún recuerdo su voz, desdichada del consuelo, servida de temor y horror...
11 mayo 2008
Prostituta entre mares
Solitaria navegaba mi sirena,
entre la penumbra de un oceano letal,
sigilosa, como la brisa,
abriga entre sus pechos
un cautivo sentimiento.
Entre las olas, mi sirena,
le llora al miedo,
y con sus besos un tormento,
que aplasta en prisa
un sufrir contemplativo.
No sufras, mi sirena,
con este frío pasajero,
brusco como la sombra,
que arde furtivo dentro de ti.
De lejos, mi sirena,
una luz ya te responde,
vaga entre el cristal,
sumerge tus deseos,
y como flor entre la nieve,
te abres a los vientos.
entre la penumbra de un oceano letal,
sigilosa, como la brisa,
abriga entre sus pechos
un cautivo sentimiento.
Entre las olas, mi sirena,
le llora al miedo,
y con sus besos un tormento,
que aplasta en prisa
un sufrir contemplativo.
No sufras, mi sirena,
con este frío pasajero,
brusco como la sombra,
que arde furtivo dentro de ti.
De lejos, mi sirena,
una luz ya te responde,
vaga entre el cristal,
sumerge tus deseos,
y como flor entre la nieve,
te abres a los vientos.
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