29 marzo 2008

Decae lentamente.

Él vigila tus pasos, nunca llores al caminar, sonríe si sientes miedo, nunca corras. En su mano sostiene un cuchillo, él se acerca cada vez más..

Él toma de tu mano, en voz baja acaba con tu caminar, él cierra tus ojos, y poco a poco te desnuda, su manto cubre tus sentimientos, y silencioso contra el tiempo penetra minusioso en el virginoso cuerpo.

Su cuerpo cayó en el silencio, la cuchilla envenenó su corazón, triste en su desconsuelo con el miedo se quedó.

Él gritaba por ayuda, pero el frío lo secó.

Cada noche buscando una mañana me encuentro con él, ensangrentado con una sonrisa que me advierte acerca sus manos hacia mí, su llanto aún lo siento, vaga solitario por el corredor, escucho sus pasos, siempre van ahí, paso tras paso a un galope que es marcado por el tiempo.

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